El juego es mucho más que una forma de pasar el rato. Para los niños es la manera de explorar el mundo, practicar nuevas habilidades y dar sentido a lo que ven y sienten.
Jugar es aprender
A través del juego, los niños desarrollan lenguaje, resolución de problemas, movimiento y habilidades sociales, a menudo todo a la vez. Apilar bloques, cocinar de mentira o chapotear en el agua enseñan algo, aunque parezca simple diversión.
Sigue los intereses de tu hijo
No necesitas juguetes caros. Objetos cotidianos, una caja de cartón o el tiempo al aire libre pueden dar lugar a un juego rico. Unirte cuando te invitan, y seguir la iniciativa de tu hijo en lugar de dirigir, mantiene el juego agradable y con sentido.
Deja espacio para el juego libre
El tiempo sin estructura, en el que los niños eligen qué hacer, les ayuda a desarrollar imaginación e independencia. Está bien, e incluso es útil, que los niños se aburran un poco a veces, ya que eso suele despertar sus propias ideas.
Los niños juegan y se desarrollan a su manera y a su propio ritmo. Si quieres orientación para apoyar el desarrollo de tu hijo, un profesional puede ayudarte.
