El sueño moldea cómo nos sentimos, pensamos y afrontamos las cosas, así que vale la pena protegerlo. La mayoría duerme mejor no por un gran cambio, sino por unos pocos hábitos constantes repetidos noche tras noche.
Mantén un ritmo
Acostarte y levantarte más o menos a la misma hora, también los fines de semana, ayuda a tu cuerpo a saber cuándo tener sueño. Una desconexión tranquila en la última hora, con luces tenues y las pantallas apartadas, le dice a tu mente que el día termina.
Prepara el ambiente
Un dormitorio fresco, oscuro y silencioso favorece un sueño más profundo. Si tienes la mente activa, puede ayudar anotar en papel las preocupaciones del día siguiente para no sostenerlas mientras intentas descansar.
Cuida el día
Lo que haces durante el día también cuenta. Recibir luz natural, sobre todo por la mañana, y mantenerte activo favorecen un mejor sueño, mientras que la cafeína a última hora puede estorbar sin que lo notes. Si los problemas de sueño duran varias semanas a pesar de estos pasos, conviene hablar con un profesional.
