Las molestias de espalda son muy comunes, y pequeños hábitos diarios pueden marcar una diferencia real en cómo se siente con el tiempo.
Sigue en movimiento
A la espalda le gusta el movimiento. Estar mucho tiempo en la misma posición, sentado o de pie, puede dejarla rígida, así que ayuda cambiar de postura a menudo y hacer pausas breves para moverte durante el día. Un paseo suave es una de las formas más sencillas de mantener la espalda cómoda.
Levanta con cuidado
Cuando cojas algo, dóblate por las caderas y las rodillas en lugar de la cintura, mantén la carga cerca del cuerpo y evita girar mientras levantas. Para objetos pesados o incómodos, está bien pedir ayuda.
Favorece una buena postura
No existe una única postura perfecta, y la mejor suele ser la siguiente. Ajusta la silla y la pantalla para sentarte cómodo, y varía cómo te sientas y te pones de pie a lo largo del día.
La mayoría de las molestias de espalda ceden solas. Si el dolor es fuerte, no mejora en un par de semanas o baja por una pierna, conviene ver a un profesional.
