Mantenerte activo es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu cuerpo, y no requiere un gimnasio ni mucho tiempo. Pequeñas dosis de movimiento, sumadas a lo largo del día, llegan lejos.
Añade movimiento en pequeñas dosis
No necesitas un entrenamiento largo para notar beneficios. Ráfagas cortas, como un paseo enérgico de diez minutos, subir por las escaleras o unos minutos de estiramientos, todo cuenta y es fácil de encajar en un día ajetreado.
Rompe los ratos largos sentado
Estar mucho rato sentado puede dejar el cuerpo rígido. Levantarte y moverte un minuto o dos cada media hora te mantiene más suelto y cómodo, ya estés en un escritorio o en el sofá.
Elige algo que disfrutes
La mejor actividad es la que de verdad vas a seguir haciendo. Caminar, bailar, la jardinería, el ciclismo o la natación cuentan, así que elige lo que te siente bien y encaje con tu vida.
Si vuelves a la actividad tras una lesión o un problema de salud, un profesional puede ayudarte a progresar de forma segura al ritmo adecuado.
