El agua sostiene casi todo lo que hace el cuerpo, desde la concentración hasta la digestión, y aun así muchos bebemos menos de lo que nos vendría bien. La cantidad justa no es un único número mágico, pero hay maneras sencillas de ir por buen camino.
Un objetivo sensato
Para la mayoría, una guía útil es beber lo suficiente para rara vez tener sed y que la orina se mantenga de un amarillo claro. Las necesidades suben con el calor, al hacer ejercicio y cuando estás enfermo, así que toma cualquier cifra fija como un punto de partida, no como una regla estricta.
Formas fáciles de beber más
Ten una botella o un vaso a mano y bebe a sorbos durante el día en lugar de intentar recuperar todo de golpe. Beber algo en cada comida crea un hábito fácil. Los alimentos con mucha agua, como fruta, verdura y sopas, también cuentan.
No le des muchas vueltas
El té, el café y la leche también suman líquidos, y el agua sigue siendo la opción más sencilla entre ellos. Si tienes una condición de salud que afecta a cuánto debes beber, sigue las indicaciones que te haya dado un profesional.
